Según estimaciones oficiales los principales cereales de invierno, trigo y cebada, alcanzarán las 8,3 millones de hectáreas sembradas y las 25 millones de toneladas producidas en la campaña 2021-2022.
El Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación señaló que es esperable que se destinen para siembra más de 7 millones de ha para trigo y cerca de 1,3 millones de ha para cebada. En las últimas dos campañas la superficie sembrada de trigo fue de 6,95 y 6,73 millones de ha y la de cebada, de 1,28 y 1,24 millones de ha.
Para alcanzar estas cifras de área sembrada y producción, los productores invertirán aproximadamente U$S 3.500 millones para trigo y U$$ 750 millones para cebada. El análisis agrega que la presente campaña comporta niveles de humedad en suelo para la siembra cercanos al óptimo y una previsión climática durante el ciclo de impacto neutro.
Esta estimación preliminar se basa en las previsiones de variables climáticas, comerciales, agronómicas y económicas que se analizan desde la Subsecretaría de Agricultura. Se dan en el marco del trabajo que se realiza desde la cartera agropecuaria nacional para maximizar la producción y la eficiencia y de ese modo alcanzar en el mediano plazo las 200 millones de toneladas de granos.
Las relaciones de precios (insumo/producto) siguen mostrándose favorables para trigo y cebada. Una oportunidad para darle mayor atención al manejo del cultivo y espacio a la incorporación nuevas tecnologías de precisión que reduzcan las brechas de rendimiento y generen mayores ingresos netos.
El informe oficial detalló que desde hace 100 años el cultivo de trigo ocupa cada año unas 6 millones de ha, pero sus rendimientos medios han ido incrementándose desde 800 a más de 3.000 kg/ha. En la actualidad, la brecha de rendimientos es realmente amplia entre las diversas zonas de producción.
En Zona Núcleo va de 2.500 a 5.100 Kg/ha (promedios departamentales de los últimos 5 años); en el Sudeste de Buenos Aires, de 2.200 a 5.100 kg/ha, y en el Oeste bonaerense, de 1.200 a 5.800 kg/ha. Para elevar estos mínimos es indispensable incorporar tecnología y buenas prácticas de manejo.
Esta información surge de un siglo de relevamientos y registros, que se han ido perfeccionando conforme a los tiempos por las Delegaciones y Áreas de Estimaciones Agrícolas, del análisis de costos y márgenes brutos en 16 zonas de producción de granos, y del permanente intercambio de información con diversas áreas y organismos que se lleva a cabo desde la Subsecretaría de Agricultura.