En función de los datos relevados hasta el momento, se espera un aumento interanual del área sembrada del 1,2 %, pasando de 16.800.000 a 17.000.000 hectáreas. Así lo indica el informe de pre-campaña de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires,durante la primera semana de agosto comenzó el relevamiento de pre-campaña de soja para el ciclo 2026/27. Los datos aportados por nuestra Red de Colaboradores permiten construir las primeras proyecciones de superficie para la nueva campaña.
Esta variación estaría explicada por una combinación de factores agronómicos y económicos. Entre los primeros se destaca una menor intención de siembra de maíz en el norte del área agrícola, donde el avance de la chicharrita (Dalbulus maidis) reduciría la superficie proyectada para el cereal y liberaría área hacia la soja. Por otro lado, en determinadas regiones, las condiciones previstas en un contexto de año “Niño” favorecerían la elección de maíz temprano por sobre la soja.
Aun así, el aumento de superficie previsto en el norte del área agrícola resultaría suficiente para compensar las disminuciones esperadas en otras regiones, explicando el incremento neto proyectado y una mayor proporción de planteos de soja de primera respecto de la campaña anterior.
Este ajuste, que implica un aumento de 200.000 hectáreas respecto a la campaña previa, se debe también a factores económicos. Estos continúan siendo determinantes, en un esquema de baja de derechos de exportación, donde los márgenes son competitivos permitiendo la expansión del área sembrada en ciertas regiones.
En resumen, este incremento en la intención de siembra respecto a la campaña previa quedaría condicionado por eventuales excesos hídricos, que permitan cumplir con los planes de siembra durante la ventana óptima.
En conclusión, el aumento de los costos, principalmente en gasoil, presiona sobre los márgenes de rentabilidad de la soja, sobre todo en aquellas regiones más alejadas de los principales centros de consumo y exportación.
Sin embargo, la mejora en los precios de la oleaginosa compensa ampliamente el aumento de costos otorgando una buena rentabilidad en la mayoría de las regiones y una mejora relativa frente a los cultivos competidores.
A esto se suma, de cara a la campaña 2026/27, el esquema de reducción progresiva de los derechos de exportación sobre la soja, que contempla una disminución de la alícuota desde el 24% actual hasta el 21% hacia fines de 2027. Esta reducción contribuiría a mejorar el precio neto recibido por el productor y, por lo tanto, a sostener los márgenes del cultivo, compensando parcialmente la presión ejercida por el aumento de los costos.


