MARTÍN STEEMAN

Comunicación & Medios

Maíz bajo riego en zonas extrapampeanas

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El rol estratégico del riego en la producción de alimentos, y su impacto en la seguridad alimentaria global, se puede describir destacando que en Entre Ríos, en zonas donde llueven más de 1.000 mm anuales, ¿por qué hay que regar?

En esa provincia, el riego nos está aportando estabilidad en la producción y aumentar nuestros techos de rendimiento”, para aumentar los rindes, además de agua, es necesario hacer el foco en nutrición, tanto para sostenerlos en el tiempo como pensando en la sustentabilidad, ya que apuntar a 12.000 kilos de maíz implica exportar nitrógeno, fósforo y otros nutrientes.

En uno de los paneles del Congreso Maizar señalaron que en los ’90 la provincia tenía buenos rendimientos con riego, y hoy no, y remarcó la necesidad de profundizar el manejo agronómico y la incorporación de tecnología.

De todas maneras, los suelos han perdido materia orgánica, estructura, capacidad de almacenamiento de agua y también pérdida de “nuestra caja de ahorro de nutrición”: los nutrientes no se están compensando: “Este año se cosecharon lotes con 12.000 kilos de maíz, pero poniendo 350-400 kg de urea; si no vamos a esos niveles de fertilización, no vamos a llegar a los techos de rendimiento que apuntamos para que un sistema sea rentable”.

En San Luis: “La experiencia empezó a finales de los ´90, y en el 2008 completamos 5.000 hectáreas bajo riego, de las cuales 400 son goteo enterrado y el resto, pivot”, pero explicaron que hubo que generar toda la información (periodos de ciclo, fertilización, distanciamientos, mediciones de suelo, etc.) desde cero. Hoy en el 50% cultivan maíces de semilla, en tanto completan el otro 50% con trigo, arvejas, cebada y soja, y cada año van rotando los cultivos.

Desde el INTA Rama Caída, en Mendoza, explicaron que el eje está puesto en la gestión de un recurso limitado: “En Mendoza hay que hacer una gestión del agua, que es medir, pedir turno, cuantificar, y una vez que tenemos el agua, nos animamos a agregar fertilizantes, productos biológicos, genética y más densidad”.

En ese contexto, el desafío es producir más hectáreas con la misma cantidad de agua, para lo cual identificó dos caminos para avanzar: por un lado, la tecnificación de los sistemas y, por otro, la mejora de los esquemas actuales.

“Tenemos que ir a la tecnificación, pero también tenemos todavía un camino que recorrer en materia de riego gravitacionales”, explicaron. destacaron experiencias de productores que han logrado optimizar sus sistemas de riego hasta en un 30%. Y subrayó la necesidad de profundizar el manejo agronómico como herramienta clave para mejorar la productividad.

También observaron que la viticultura y la fruticultura están atravesando una larga crisis en la provincia, que hace que desaparezcan superficies y productores, pero independientemente de eso se prevé una gran expansión de la ganadería en los próximos diez años, y que los buenos precios están generando nuevas inversiones y proyectos.

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