La ganadería correntina es un motor federal indispensable, pero hay cosas que no siempre se ven y curiosamente sostienen la vida de un pueblo, lo hacen desde el arraigo cultural que nos representa, desde la tradición, desde la voluntad de crecer.
Este motor no hace ruido y, sin embargo, mueve una provincia entera. Eso es la ganadería correntina. Sobre 9 millones de hectáreas, más de 5 millones y medio están dedicadas la producción ganadera. El 62,2% del territorio provincial representa la ganadería activa. No es solamente una actividad económica, es la forma en que corrientes ocupa, cuida y da vida a su tierra.
Un informe de la Sociedad Rural de Corrientes señala “aquí nace uno de los rodeos más importantes del país, el tercer stock. nivel nacional con 4,300 mil cabezas, un millón de obinos, 300.000 equinos, 100 mil bubalinos y 65 mil caprinos comprenden un stock ganadero con fuerte impacto federal, posicionando a corrientes como una de las principales provincias ganaderas de la Argentina”.
Entre los datos de la actividad destacan que cada año nacen un millón de terneros, orgullo del productor correntino. pero corriente no es solo cría, también agrega valor, más de la mitad permanece en la provincia durante su recría transformando pasto en kilos de proteína, así se producen 270 millones de kilos de carne por año, la producción de carne aporta alrededor de 850 millones de dólares.
La genética de las cabañas suma otros 70 millones, en total más de 310 millones de dólares por año, valor que nace en el campo correntino haciendo girar economía ya que ese dinero vuelve convertido en trabajo, en salarios, veterinarias, consignatarios, transportistas, alambrados y talleres.
El trabajo explica, todo lo que gira en torno a la actividad tiene efecto multiplicador en nuestros pueblos, porque la ganadería mueve mucho más que hacienda, moviliza personas, más de 2500 puestos de trabajo directo y 14,200 Estos establecimientos rurales sostienen un saber hacer transmitido de generación en generación.
Todo esto ocurre respetando el ambiente. El 95% de la superficie ganadera conserva sus biomas originales. El pastoreo ayuda a controlar la biomasa, reduce el riesgo de incendios mantiene un balance positivo de carbono.
El hombre correntino y naturaleza conviven en armonía, porque cuando hablamos de ganadería no hablamos solamente de carne, hablamos de familias. cultura, identidad, trabajo, ambiente, hablamos de futuro. La ganadería correntina es mucho más que producción, es un motor federal silencioso que mantiene latente y viva corrientes.


