MARTÍN STEEMAN

Comunicación & Medios

La falta de incentivos hace que los productores de soja prioricen la lucratividad sobre la productividad

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Esta advertencia lo manifestó el presidente de ACSOJA, Rodolfo Rossi, en el Seminario anual de la cadena sojera. Celebró la eliminación temporal de retenciones, pero remarcó que, sin políticas de largo plazo, no habrá adopción de tecnologías ni salto de productividad.

Rossi enfatizó en el impacto de la falta de incentivos en las decisiones de los productores, que repercuten en que a pesar de que “muchas tecnologías están disponibles en el país, las condiciones económicas obligan a parte del sector productivo a manejarse bajo el concepto de lucratividad en vez de productividad. Esto significa elegir prácticas que apenas aseguren un margen inmediato, en lugar de apostar a la aplicación intensiva de tecnologías que permitan crecer de manera sustentable”, remarcó.

El dirigente consideró que este fenómeno se traduce en un “estancamiento” en la producción agrícola, en particular de la soja, en el cual se siguen “cambiando figuritas” entre cultivos según la coyuntura, sin consolidar un crecimiento genuino.

También resaltó que, a pesar de estas limitaciones, la soja sigue siendo el motor de las exportaciones argentinas. En 2024, el complejo aportó 19.624 millones de dólares, lo que representó el 24,6% del total de las ventas externas del país, prácticamente duplicando al segundo sector exportador, el complejo petrolero-petroquímico.

En detalle, la composición de las exportaciones fue: 53,8% harina y pellets de soja; 32,2% aceite de soja; 10,3% grano; 2% biodiesel; y 1,7% otras actividades vinculadas.

“Estos números muestran que, aun en condiciones adversas, la soja sigue sosteniendo la economía nacional. Sin embargo, contamos con una agroindustria de clase mundial que hoy opera con capacidad ociosa. Tenemos a Messi en el banco: las posibilidades de crecer están intactas, solo falta ponerlo en la cancha”, graficó Rossi.

En su repaso, el presidente de ACSOJA enumeró las restricciones que todavía pesan sobre la cadena: alta presión impositiva, infraestructura deficiente, problemas logísticos, falta de renovación en maquinaria agrícola y baja adopción de fertilización y biotecnología. “Si logramos revertir estos puntos, el despegue sería inmediato”, aseguró.

Además destacó los avances del Gobierno en la reducción de la inflación, la unificación cambiaria y la eliminación de fideicomisos, aunque insistió en la necesidad de dar señales claras y duraderas para atraer inversiones. Finalmente, convocó a trabajar en conjunto para aprovechar las oportunidades globales de la soja y sus derivados.

“Debemos posicionar a la agroindustria como motor estratégico de la economía. Más trabajo, más valor agregado, más divisas y más equidad dependen de que logremos reglas claras que incentiven a producir más y mejor”.

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