La región de los bajos submeridionales del centro-norte de Santa Fe y sur del Chaco tienen un promedio histórico de lluvias del orden de los 1200 milímetros anuales en la zona oriental y hasta 800 en la zona occidental. En pocos días se registraron entre 300 y 600 milímetros, es decir la mitad de lo que cae en un año. A las abundantes lluvias registradas se suman al agua que se escurre desde Chaco y Santiago del Estero, lo que complica, aún más, la situación.
De acuerdo con un informe del INTA Reconquista, “el principal problema identificado es el anegamiento en los caminos de tierra, lo que dificulta el acceso a las localidades afectadas y genera aislamiento”. Asimismo, “las inundaciones afectan a los establecimientos ganaderos, especialmente en zonas bajas e inundables. La falta de dormideros adecuados obliga a movilizar la hacienda, lo que requiere identificar y gestionar lugares aptos para su traslado”.
Una de las primeras medidas recomendadas es evaluar la situación del establecimiento y, en caso de escenarios críticos, reducir la carga animal. “Hay que priorizar las categorías más estratégicas, como vaquillonas de reposición y vientres con mejores perspectivas productivas, y avanzar en la venta de animales menos eficientes o de menor valor futuro”.
Entre las principales recomendaciones se incluyen diferir potreros, evitar la sobrecarga en pastizales naturales y dividir los lotes con alambrado eléctrico para facilitar la rotación. “En este contexto, es necesario contar con reservas forrajeras o planificar su compra o confección, especialmente de cara al otoño”.
Recomiendan asegurar una adecuada superficie por animal. “Es necesario asignar no menos de 8 metros cuadrados por animal, asegurando al menos cinco metros cuadrados secos por animal para dormidero”. Asimismo, remarcó la importancia de contar con buen acceso a comederos y agua, y evitar cambios bruscos en la dieta para reducir el estrés.
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