La campaña 2019/20 se enmarca en un contexto de gran incertidumbre para todos los cultivos. Los resultados del estudio indican que derechos de exportación a niveles similares a los de 2015 conducirían la rentabilidad de la soja a terreno negativo en casi toda la provincia de Córdoba.
Los precios de los commodities agrícolas se encuentran en niveles relativamente bajos y las perspectivas para la próxima campaña no son demasiado alentadores. En el informe anterior se analizaron distintos resultados económicos del maíz temprano y tardío para la nueva campaña ante posibles cambios en los esquemas de retenciones.
Con la cosecha del trigo en marcha e iniciada la siembra gruesa, resulta relevante considerar que ocurriría con la rentabilidad de la soja de primera y con el planteo de trigo y soja de segunda teniendo en cuenta los efectos de las medidas que pueda tomar el nuevo gobierno.
Se elaboraron dos escenarios diferentes para calcular los resultados económicos que podría enfrentar el productor de la provincia de Córdoba, para tomar conciencia de los perjuicios que le causarían a la actividad la implementación de determinadas políticas agrícolas y de comercio exterior, especialmente para aquellos que decidieron o decidan sembrar soja. Así lo explica la Bolsa de Cereales de Córdoba.
Escenario 1: Se mantienen las políticas de comercio exterior actuales. Este es el escenario más optimista ante el contexto económico actual del país y el cambio de gobierno. El mismo contempla retenciones de $4 por USD exportado para el trigo y derechos de exportación de un 18% más $4 por USD para la soja.
Bajo estas condiciones, tanto el planteo de soja de primera como el combinado de trigo y soja de segunda observarían una rentabilidad positiva, de USD 68 y USD 66 por hectárea respectivamente.
Estos guarismos son mayores a los de la campaña más reciente, debido principalmente al mejor precio disponible de la soja a futuro, que resulta de descontarle al precio de exportación FOB los gastos portuarios, comerciales e impuestos (incluidos los derechos de exportación) y los menores costos directos y comerciales, especialmente los que se fijan en moneda local como combustibles y fletes.
Hacia mayo de 2020 se aguarda un precio disponible para la oleaginosa cercano a USD 245 por tonelada, USD 28 por encima del observado al mismo mes de este año. Esto concluiría en una rentabilidad del 13% para el planteo de soja de primera. Es importante destacar que el resultado de la actividad contempla el costo del arrendamiento, incluido en los costos indirectos.
Para el caso del planteo doble los números siguen siendo mayores a los del año anterior. Para diciembre se espera que el trigo cotice cerca de los USD 170 por tonelada en el mercado disponible, USD 27 menos que en diciembre del año anterior. A su vez se espera que los rendimientos para la soja de segunda sean menores a los excelentes resultados de la campaña anterior, llevando a un ingreso total más pequeño. Sin embargo, con una disminución de los costos directos en USD 47 por hectárea y gastos comerciales en pesos en USD 15 (principalmente los servicios de cosecha y el flete) el margen bruto sería más elevado, alcanzando los USD 501 por hectárea. Como resultado, la rentabilidad del planteo trigo más soja de segunda resulta en 11,6%, 1,7 puntos porcentuales superior al de la campaña 2018/19.
Escenario 2: Aumentan los derechos de exportación. Este escenario contempla retenciones del 35% para la soja y del 20% para el trigo, estimándose un precio disponible de la oleaginosa en USD 205 por tonelada, USD 40 debajo del precio esperado en el escenario 1 debido a la suba de los derechos de exportación del 23% al 35%.
El impacto sobre la rentabilidad sería directo, reduciendo el margen bruto de la soja de primera de USD 457 a USD 309 por hectárea. Si bien esta reducción del precio de la oleaginosa hace caer el costo de arrendamiento, no alcanza a contrarrestar los menores ingresos, y la rentabilidad disminuye a 1,7%, con un resultado económico de USD 8 por hectárea. Esto es una tasa rentabilidad 11,6 puntos porcentuales inferior a la del escenario 1.
La realidad para el planteo combinado sería otra, tocando suelo negativo al aplicarse retenciones similares a las del año 2015. Esto se debe no solamente al menor precio de la soja, sino también a que el trigo observaría un menor precio disponible por los derechos de exportación, llegando a los USD 144 por tonelada, 16% menor que en el primer escenario.
El margen bruto se reduciría sensiblemente hasta los USD 311 por hectárea, mientras que la tasa de rentabilidad llegaría al -5,1% sobre el capital invertido, ocasionando un resultado económico de USD -27 por hectárea.
Con este escenario en mente, la tasa de rentabilidad dejaría de ser plenamente positiva para la soja de primera, encontrando tasas negativas en 10 departamentos de la provincia. Por otro lado, la rentabilidad para el planteo combinado sufriría pérdidas generalizadas en la provincia, a excepción de los departamentos de Unión y Marcos Juárez.
En el cuadro de sensibilidad de la rentabilidad, se observa que para la soja de primera pequeñas caídas en el precio o en los rendimientos llevarían la rentabilidad a suelo negativo, representado por el triángulo superior del cuadro. Por otro lado, podría revertirse el resultado negativo del planteo combinado a nivel provincial en caso de obtenerse rendimientos cercanos a los 33 qq/ha, un precio FOB de USD 395 por tonelada o una combinación de ambos en menor proporción. Hay que recordar que este análisis no refleja movimientos en el trigo, por lo que la rentabilidad puede ser mayor/menor ante variaciones en su rendimiento o precio.
La tabla anterior brinda un resumen de las condiciones generales que podrían enfrentar los cultivos en la provincia de Córdoba de aplicarse derechos de exportación como los planteados anteriormente. Si bien tanto la soja de primera como el maíz temprano aún conservarían tasas de rentabilidad positivas muchos departamentos con características agrometeorológicas más desfavorables o que se encuentren más lejos del puerto tendrían números en rojo.
A su vez, pequeños cambios en los rendimientos o precios esperados pueden contagiar las pérdidas a los demás departamentos. Con rendimientos promedios, en los planteos de trigo-soja de segunda y maíz tardío, los indicadores económicos son desalentadores, con tasas de rentabilidad de -5,1% y -7,3% respectivamente.
Con los datos expuestos, se evidencia que un aumento en los derechos de exportación de los cultivos podría ser muy grave para la actividad agrícola en la provincia. Si bien los márgenes brutos serían positivos, permitiendo cubrir los costos variables de producción, ocacionaría una fuerte disminución de los margenes, afectando no solamente la intención de siembra de los cultivo mas desfavorecidos sino también la aplicación de tecnología en los mismos. En el mediano plazo, una rentabilidad negativa de la actividad implicaría una descapitalización del sector agrícola y un freno en su avance y modernización.